El escritor

Juan Diego Castro Fernández es un apasionado de las letras. A partir de 1991, con su libro Juristas y Computadoras, empezó un viaje maravilloso por la escritura en el que hasta hoy acumula 11 obras.

Juristas y Computadoras

Por todos es conocida la revolución científico-social de los tiempos actuales: esa gran invención que abarca, día con día, más esferas del quehacer humano como nunca antes habiasele planteado al hombre: la informática.

En la búsqueda por la eficiencia, en un mundo que ve multiplicarse vertiginosamente las relaciones humanas, la adquisición de conocimientos en esta materia, ha ido tomando matices de solución indispensable y el campo del derecho, como producto social que es no podía escapar a su influencia.

Desde esa perspectiva, el autor, Juan Diego Castro Fernández, de reconocida trayectoria en la práctica jurídica, asume un papel pionero en nuestro país y enfrenta el gran reto de la Informática Jurídica y el Derecho Informático: “La repercusión de la computadora en el mundo jurídico”, como acota él mismo.

La Nación condenada ¿Por qué?

“No debemos olvidar que La Nación es muchas cosas a la vez: es sociedad anónima, es periódico, es emporio editorial, económico y financiero con tentáculos de largo alcance. Es también un fiero partido político cuya característica esencial es que defiende sus propios intereses y ‘principios’ con independencia total de los del país y sus habitantes, razón por la que la vemos alinearse hasta contradictoriamente en apariencia, según le soplen vientos favorables cuya detección requiere en ocasiones de grandes esfuerzos para ser descubiertos: es, con perdón del inofensivo reptil, camaleón profundamente agazapado en la maraña del follaje politiquero. Y es, finalmente, lugar de trabajo de muchas personas, en su enorme mayoría honestas y ajenas a los manejos tortuosos de algunos de sus empleadores y compañeros”.

Los Embusteros de la Mala Fe

“Estoy acostumbrado a responder por mis actos, a dar la cara, a hablar sin subterfugios, sin esconderme en el malabarismo lingüistico para ocultar los verdaderos intereses. Ahora viene La Nación, en un mar de llantos, a querer refugiarse en la estabilidad política, la libertad de prensa, la democracia, el ordenamiento jurídico y demás falacias de un discurso trasnochado. Fueron condenados por mentirosos. Resulta bochornoso que un grupo tan poderoso como La Nación tenga que sacar el violín ante la opinión pública para entonar la melodía quejumbrosa de la derrota”.

Tiempo de Chumicos

Sorpresivo y sorprendente, Juan Diego Castro Fernández, el abogado penalista que Costa Rica ha visto crecer a la luz de sonados casos judiciales puede resultar una verdadera caja de sorpresas.

Inquieto dirigente comunal desde muy joven, su sensibilidad despierta lo condujo igual a fuertes luchas contra el orden establecido, que a poner orden como ministro de Seguridad. Sin mucho trámite. Iba de las ciencias forenses a las lecturas más tiernas en los brazos de Neruda. Por eso no ha de extrañar la admiración y controversia que hoy despierta el investigador litigante en los estrados judiciales o el innovador catedrático con sus dosis de informática a los procesos penales.

Hechos y Derechos

Este repertorio de artículos expone la situación económico-política, jurídica y social de Costa Rica; pero, además, refiere a mujeres y hombres resueltos que con su esfuerzo hacen de nuestra patria un lugar mejor para la convivencia; la consagración al diario quehacer desde el oficio más “sencillo” hasta el desempeño profesional más “complejo”, con el deber de actuar firmemente y defender el porvenir nacional.

Crímenes contra la Democracia

En este libro, los crímenes contra la democracia son revelados desde los primeros artículos de la colección. El lector podrá apreciar la situación general de una Costa Rica burlada por la politiquería, la demagogia y el liderazgo virtual frente a otra que reclama el compromiso para iniciar el cambio desde una educación cívica reflexiva y enrumbada hacia el oportuno uso de las urnas electorales.

Entre Columnas

Los comentarios de este libro proyectan el panorama contemporáneo del desarrollo social, político y cultural de Costa Rica y presentan soluciones que solo requieren de la disposición y el esfuerzo humano, particular y colectivo de quienes estemos dispuestos a arrancar, desde sus cimientos, los podridos horcones del galerón politiquero, tallados con el hacha de la mediocridad y carcomidos por el comején de la corruptela.

Cosecha de Trompos

Incisivo y racionalista, el reconocido abogado Juan Diego Castro Fernández suele distraer algunos minutos de sus debates en los tribunales de justicia para componer estos pequeños versos de tradición japonesa que rememoran sus mejores vivencias en otros estrados: su infancia, la escuela rural, la finca lechera, la mujer amada…

Cosecha de Trompos, su segundo libro de haikus, desde Tiempo de Chumicos (Júrisis 2003), revela que la afición no era temporaria y que la destreza sí era innata, pues los versos de 5-7-5 le continúan brotando con soltura y se le llenan rápidamente imágenes atractivas que nos revelan a un Juan Diego tierno, amoroso, bastante alejado de ese latigante o litigante -da lo mismo- que todo el país ha admirado en las audiencias judiciales.

Vértices de mis hamacas

La búsqueda del padre, la recuperación de la infancia y el amor pasional son tres de los temas más frecuentados por los escritores para poner en contacto con la otredad lo más profundo de sus sentimientos.

Esas tres materias esenciales de la poesía se encontrarán en este libro personalísimo que vuela, como columpio, hacia las vetas del ser auténtico que son las del ancestro, las del aprendizaje temprano y las del amor consagrado.

El autor, que empezó haciendo haikus, ya no cabe en la angosta métrica nipona y se abre como explosión a un verso endecasílabo y generalmente libre que parte de lo nimio a lo complejo.

Carnaval Politiquero
Coquetería, embustes y censura parlamentaria

Para refrescar la memoria de los olvidadizos, desenmascarar a los incorregibles mañosos de la mentira y señalar una vez más a los politiqueros de siempre publico este libro que contiene dos capítulos de “Los embusteros de la mala fe” y unos anexos históricos que no se incluyeron en la edición original.

Han pasado catorce años desde que fui censurado. Eché a perder la fiesta del aniversario de la declaratoria del “Tico Lindo”. ¡Qué gozada! El tiempo ha convertido a algunos de mis censores en golondrinos que se fueron y volvieron al partido, otros quedaron desenmascarados como corruptos que reembolsaron las coimas o cantaron a sus compinches, otra ganó una millonaria propina (por el mismo monto de un Premio Nobel de Literatura) y… algunos aún siguen nutriéndose de la guayaba podrida de la politiquería y de la desinformación litográfica.

Torturadores Mediáticos

Dedicado desde hace 37 años a la abogacía, al estudio de las víctimas y de los delincuentes en la cátedra del derecho penal y de la criminología, en los estrados y en mi bufete, he llegado a la conclusión que la salud mental o al menos la personalidad retorcida de algunos comunicadores los convierte en maestros de la tortura.

Sí, son crueles torturadores psicológicos, que se excitan enfermizamente al escoger un blanco, como sádicos cazadores y gozan cuando disparan sus violentas balas mediáticas, chillando en nombre de la libertad de expresión, en las pataletas de sus perversos resentimientos y sus ínfulas jamás satisfechas de candidatos al premio Pulitzer.